Veinticinco policías municipales que se encontraban arraigados por la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) por tener presuntos vínculos con el crimen organizado fueron enviados a la ciudad de México en medio de protestas de sus familiares
Veinticinco policías municipales que se encontraban arraigados por la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) por tener presuntos vínculos con el crimen organizado fueron enviados a la ciudad de México en medio de protestas de sus familiares.
Son agentes a quienes se inició una averiguación a raíz de la detención del ex-policía Luis Enrique Carrillo Osorio, supuestamente vinculado con una banda del crimen organizado encabezada por Teodoro García Simental.
Al enterarse del traslado de los agentes, sus familiares se presentaron en el aeropuerto local donde forzaron una puerta custodiada por elementos de la Policía Federal que les impidieron llegar hasta un avión donde los enviados serían llevados a la capital del país.
Madres, esposas, hijos e hijas y demás parientes formaron una valla humana para evitar el ingreso de un autobús al hangar donde los esperaba la aeronave, y después forzaron una reja para intentar llegar hasta el avión, pero sin lograrlo.
Casi a la medianoche, los parientes desesperados acudieron a la residencia del alcalde local, Jorge Ramos Hernández, para exigirle una explicación sobre el motivo del traslado de los oficiales, quienes contaban con un amparo en contra del traslado. Tijuana, B.C. (El Universal)
lunes, 11 de mayo de 2009
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