lunes, 11 de mayo de 2009

Arzobispo de Durango fue encañonado por grupo armado

De nueva cuenta, Don Héctor González Martínez desató la controversia, ahora la declarar que fue encañonado él y su comitiva por un grupo de sujetos armados en el municipio de San Bernardo, cuando realizaban labores de evangelización.

A través de su columna “Episcopeo”, el Arzobispo de Durango, Don Héctor González Martínez dio a conocer que recientemente fue detenido y “encañonado” por un grupo de civiles armados cuando regresaba de un recorrido pastoral, situación que sin embargo no pasó a mayores.
En sus declaraciones el Arzobispo señala que al llegar a una comunidad de San Bernardo, Durango donde le ofrecieron una comida, llegó un grupo de personas armadas, “anduvo una patrulla rodeando el lugar donde estábamos reunidos y a la hora de la comida se acercaron a saludar y a comer”, dijo.
Estas nuevas palabras emitidas por el jerarca Católico, despertaron la inquietud del gobernante, de partidos políticos y demás sectores sociales, que de nueva cuenta reciben este tipo de información a través del Arzobispo.
Cabe mencionar que de acuerdo a su declaración, Don Héctor González, señala la existencia de grupos de personas civiles fuertemente armadas por algunos puntos de la entidad, principalmente por el norte del Estado, donde además instalan “retenes” de revisión.
González Martínez señaló además que esta situación no pasó “a mayores”, pues en cuanto se identificaron como el Párroco de la localidad y el Arzobispo, el grupo de civiles armados, les permitieron el paso sin mayor problema.
En esta su columna semanal, el jefe católico narró:
Por la tarde, fuimos a la edificante y fervorosa Comunidad 5 de julio, rezamos el Santo Rosario, prediqué y bendije la remodelación de la capilla.
Terminamos con una merienda. Regresando, ya de noche, el comando armado montó un retén en un entronque, para revisar a los transeúntes, pasamos nosotros, nos pararon, nos gritaron que nos bajáramos, nos apuntaban con sus armas largas.
Cuando respondimos que era el Párroco y el Señor Arzobispo se calmaron, se disculparon y nos dejaron seguir. A las demás personas que pasaron por ahí, también les sucedió lo mismo.
Sin embargo, y pese a estas declaraciones Don Héctor no ha presentado denuncia alguna y asegura que él continuará con sus recorridos pastorales porque tiene la conciencia tranquila.
Además de que según su propio dicho, rechazó la seguridad que en un momento dado tanto el Gobierno del Estado como la Procuraduría han manifestado podrían otorgarle. Durango, Dgo. (Milenio)

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